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Cubaneo Cotidiano

LO CONFIESO...SOY ALERGICO

LO CONFIESO...SOY ALERGICO

Sí, soy alérgico desde mi infancia, herencia de una madre asmática y alérgica a un millón de cosas. Pero el asunto que quiero contar hoy es que luego de varios conatos durante todo mi infancia y juventud, pues soy alérgico incluso a ir al médico y a las medicinas, estaba negado a reconocer que los catarros continuos, la trancazón de la garganta y mi constante congestión nasal eran producto de mi afección alérgica, hasta que finalmente un día, me dejé llevar por los consejos de varios amigos, y gracias a su intervención me consiguieron un turno con una muy buena especialista del Hospital Manuel P. Fajardo (de La Habana).

Allí me sometí a varias pruebas y test médicos, que incluían los ya consabidos pinchazos en el brazo para detectar a qué elementos yo era alérgico, y con ello elaborar un vacuna personalizada que podría, sino darle fin a mi afección, al menos aliviarlo y mantenerlo bajo control.

Gracias a Dios, me atraje la amistad y aprecio de la dignísima alergóloga, y luego de varias consultas, sesiones y pruebas, llegó el día en que me diría a qué cosas era alérgico y cuáles debía evitar en mi vida cotidiana. Repito, que me atraje la amistad de la especialista, porque sino, los resultados -no los médicos, sino los personales-, hubieran sido otros, ya que el día en que ella me dio los resultados, yo estaba molestísimo con el calor, la ausencia de luz (por causa de otro apagón, ya cotidiano), el horroroso estado del transporte -que me había hecho llegar tarde a la consulta-, el elevador del Hospital estaba roto y había tenido que subir seis pisos a través de una escalera congestionada de gente que apestaba por al ausencia de desodorantes, que chillaba tan disgustada como yo, y que parecía que se los llevaba el mismísimo diablo, al punto de que si alguien los pinchaba, no saldría sangre sino lava ardiente de un volcán humano descontrolado.

Cuando al fin entré en la consulta, mirándome a los ojos y viendo lo endiablado que yo estaba, trató de calmarme diciéndome que no era nada grave, pues mi alergia no era de las peores. Comenzó diciéndome: -Mira, gracias a Dios no eres alérgico ni a los mariscos ni a ninguna comida (yo respiré profundo, pero no era para tanto, pues en la nevera de mi casa sólo habían pomos plásticos de agua, y en el congelador no había ninguna cola de langostas, ni paquetes de camarones listos para consumir, ni pescado, ni nada por el estilo)...pero (dijo haciendo una pausa)...sí eres alérgico al polvo (casi estornudo de sólo pensar en ello), eres alérgico a las cucarachas (¿quién no, de sólo pensar en sus paticas peludas caminando por su espalda?), y eres alérgico al pelo del gato y del caballo...

No la dejé terminar, y enfogonado por todo el inventario de cosas que funcionaban mal alrededor de mi vida (guaguas, luz, agua, olores, calor, elevador, infierno....) le dije: -No sólo al pelo del caballo, también soy alérgico al caballo, a la baba del caballo, a los discursos del caballo y a su presencia constante y permanente en la televisión que no deja a uno descansar ni un instante de su dichosa cara de coco...en fin, se me acabó de completar la alergia....no me diga más.

La pobre mujer se levantó y fue hasta la puerta, miró afuera para ver si alguien había escuchado mi intempestiva reacción, y respirando un tanto aliviada me dijo: -Lo siento, para eso no tengo remedio alguno, para lo otro te mandaré a hacer una vacuna que poco o nada resolverá, pero al menos te servirá de placebo (engañabobos) para ir lidiando con tu alergia, pues tenemos falta de reactivos y los componentes esenciales de las vacunas. Si tienes FE (léase: Familiares en el Extranjero) o amigos fuera de Cuba, pídeles que te consigan al Clarytin, y con eso podrás controlar el problema que tienes.

Hoy, luego de tomarme mi dosis de Allegra, he recordado a aquella pobre doctora a la que le hice pasar tan mal rato, y sigo creyendo que mi alergia al Caballo es incurable y me durará por toda la vida, hasta que muerto el perro (sería mejor decir el caballo) se acabe la rabia...quise decir la causa de mi alergia.

PS: Si alguien no entiende a qué me refiero cuando digo Caballo, recordar que al Dictador en Jefe, se le llama El Caballo, por aquello que este noble animal cuando orina lo hace profusamente, y desde 1959, el caballo era "el que mas meaba en Cuba".  

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