CANONIZANDO DEMONIOS

A propósito del aniversario del nacimiento del aventurero internacionalista y asesino confeso conocido como el Che, un destacado sacerdote habanero -pretendido historiador, escritor y crítico-, que goza del prestigio de ser descendiente del llamado Padre de la Patria cubano, Monseñor Carlos Manuel de Céspedes, ha cometido el despropósito de ensalzar -casi al grado de canonizarlo-, al mítico icono castrocomunista.
Su escrito, publicado nada más y nada menos que en el oficialista periódico Granma, se titula "Breve aproximación personal del Che", de donde resalto que su equivocada reflexión definitivamente es "personal", pues seguro estoy que nadie en la Iglesia Católica Cubana comparte sus opiniones (que ya fueron cuestionadas cuando en 1968, el mismo año en que murió el Che, participó con el Mandamás-en-Jefe en la celebración por el Centenario del inicio de la Guerra de Independencia de Cuba). Su artículo se mueve en la vaguedad de sus opiniones al decir en algun momento "aunque discrepaba de la carencia de una metafísica y de su negación de la trascendencia en el marxismo, simpatizaba con el énfasis en el socialismo. Evidentemente, el marxismo no era, ni es, mi orientación filosófico-política; pero tampoco lo era, ni lo es, el anticomunismo, más visceral que racional.", lo que nos muestra su coqueteo nunca ocultado con el socialismo, que él se empeña en exorcizar y hacerlo pasar por bueno.
Para desarrollar su alabanza a San Che Guevara, utiliza como trampolín la figura del difunto Papa Juan Pablo II, utilizando unas "supuestas palabras" del pontífice, en las que supone cierto respeto y admiracion por la figura del guerrillero. Palabras que introduce diciendo: "En algún periódico o revista de entonces, leí lo siguiente que, ahora, trato de reconstruir, fiado a mi memoria." y cita entonces al Papa, según lo que su memoria cree que dijo, y que yo recuerdo no fueron esas sus palabras, sino que no lo conocía suficientemente y sus actos los dejaba al juicio de Dios, pero él lo cita de la siguiente forma: "No lo conozco a fondo, pero sé que se preocupó por los pobres. Consecuentemente, merece mi respeto".
Nada que en lo de estar a la moda con la izquierda rosa que comparte sus gustos por el ballet, la ópera y la literatura, no pierde el recato en poner en boca del Papa que más combatió el comunismo y que, junto a Reagan, logró la caída del bloque comunista, y lo hacen chochear y divagar publicando un artículo increíblemente fuera de lugar, bautizando al icono castrocomunista con una imagen romántica y justiciera, por lo que insiste en decir: "Me doy cuenta de que el juicio de Juan Pablo II me condujo a una aproximación más justa acerca del Che. A la hora de juzgar los hechos de una persona, no deberíamos eludir las motivaciones que tuvo para realizarlos, para asumir una actitud ante la vida. El Che no es una excepción. Una cosa son los excesos que podría haber cometido en el marco de esa "preocupación", y otra, de muy diverso carácter, las que cometen hombres y grupos por las sinrazones del egoísmo y la ambición desmesurada."
Hay que padecer un profundo Alzheimer o un descaro tremendo para escribir semejantes cosas a esta altura de la historia del pueblo cubano, sufrido y martirizado por una dictadura que nos desgobierna por casi medio siglo a golpe de represión, torturas, injusticias y crímenes, excesos criminales como los que cometió el mal llamado Guerrillero Heroico que practicaba lo que predicaba al decir que el revolucionario tiene que ser "una máquina fría de matar" o que él no quería ser inútilmente crucificado como Cristo, antes bien el prefería crucificar a sus enemigos... Y lo cito textualmente: "El odio como factor de lucha; el odio intransigente al enemigo, que impulsa más allá de las limitaciones del ser humano y lo convierte en una efectiva, violenta, selectiva y fría máquina de matar. Nuestros soldados tienen que ser así; un pueblo sin odio no puede triunfar"
Conveniente su olvido e ignorancia, que le hacen decir exaltadamente al Monseñor Católico "parecían confirmar, a mis ojos, la demasía de tal ánimo justiciero, tanto en el Che, como en la mayoría de los dirigentes históricos de la Revolución. Los discursos y escritos del Che en la época estaban en la misma línea. Sin embargo, también se me incrementaba la admiración ante su coherencia existencial e intelectual, así como su sensibilidad social. Algunos amigos míos, personales, llegaron a ser colaboradores cercanos del Che en ese periodo. Ellos constituyeron una preciosa fuente de información acerca de la riqueza y matices de su temperamento. No lo podíamos encerrar en su palabra congelada. Ni a él, ni a nadie."
A estas palabras solo puedo agregar que los amigos de mis represores son tan represores como ellos, y rechazo totalmente semejante actitud de un sacerdote y prelado católico que, dice tener una opción por el Evangelio del Amor y la Justicia, y recuerdo las palabras del Papa Juan Pablo II cuando viajaba en el avion hacia Cuba, quien al referirse a la Robolución Cubana dijera: "La revolución de Cristo es la del amor. La otra es la del odio, la venganza y las víctimas".
SOBRAN LAS PALABRAS DE MONSEÑOR DE CESPEDES.
1 comentario
amigo -