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Cubaneo Cotidiano

EL COMEPIEDRA VERDE.

EL COMEPIEDRA VERDE.

Hace ya unos cuantos años, había un chistecito pesado pululando entre la gente común y corriente de Cuba, una especie de cuento de "la buena pipa", donde alguien empezaba diciendo algo parecido a: "Había una vez...un comepiedra verde que se comía todo lo que a su alrededor tuviera ese color...", luego de ese inicio, el cuenta-cuentos saltaba -como de palo pa´rumba-, para otro tema que nada tenía que ver con el inicio, y luego de un rato de narración cuando a uno le parecía que el asunto no tenía ni pies ni cabeza, terminaba el cuento, y uno ingenuamente preguntaba: -Chico, y a cuenta de qué viene eso, ¿qué pasó ahí?, y el malhadado narrador concluía diciendo: Nada, lo que pasó es que...se lo comió el comepiedra verde.

Quizás, esto parezca no tener sentido, pero sí lo tiene, porque aunque ustedes no lo crean, por nuestro entorno, en esta bendita viña del Señor abundan los comepiedras verdes (por no decir otro adjetivo más ofensivo en referencia a lo que comen, que al decir de mi abuela, son de esos que comen de lo que pica el pollo). Y es que entre la llamada intelectualidad progresista y el mundo del glamour artístico y cultural, abundan muchos (pues es como una pandemia que se ha desatado con más fuerza en los últimos tiempos) que, se dedican a comer y no precisamente piedras verdes, aunque el color verde es muy de su gusto.

Y si no miren a este personaje, que responde al nombre de Oliver Stone (¿por casualidad stone no significa piedra en inglés?), en los últimos tiempos se ha dedicado a cortejar y comulgar -dizque con interés de mostrar al mundo realidades que debe conocer en sus esencias-, con lo más granado y cutre de los dictadores totalitarios de izquierda, que no por gusto se visten de verde, como buenos militarotes y gorilones que son.

Por eso, el susodicho Stone, que siempre se ha vendido como defensor de la justicia y de la verdad, en películas que ha realizado sobre la guerra en Vietnam y otros temas, ahora se codea e identifica con dictadores como Fidel Castro y Hugo Chávez. De esos encuentros idílicos, que expresan un amor a lo representan esos personajillos de pacotilla, que se venden como verdaderos demócratas y defensores de sus pueblos, Stone ha producido materiales como "Comandante", y ahora se encuentra enfrascado en la campaña publicitaria chavista, filmando una película sobre la Revolución Bolivariana.

Estos méritos acumulados le valieron para obtener un palco destacadísimo en el show bolivariano del rescate de las secuestradas colombianas: Clara Rojas y Consuelo González, al apoyar la postura del Gorila Bolivariano en su defensa de las narcoguerrillas de las FARC, expresando de ese modo que la intelectualidad progresista que él intenta encarnar está siempre del lado de la verdad y de la justicia.

Me hace esto pensar que la intelectualidad de izquierda y la glamourosa progresía de la prensa rosa (representada por Naomi Campbell y otros tantos artistas hollywoodenses y compañía de Europa) sufren de aquella enfermedad que los propios clásicos del comunismo denunciaron como "izquierdismo infantil", porque cuando uno ve sus posturas y sus poses, cuando escucha sus opiniones y argumentos, y observa el producto seudo-artístico que le presentan a la gente, no queda menos que pensar que definitivamente están comiendo lo que pica el pollo (que no discrimina ni las heces fecales propias o de otros animales).

De aquí que ahora comprendo a qué se refería aquel cuento jimagua del de "la buena pipa", cuando sin ton ni son, todo terminaba en el estómago tragón e insaciable del comepiedra verde, y finalmente debo confesar que sí existe esa especie amorfa y estúpida de comepiedras verdes como Michael Moore y Oliver  Green-Stone Eater (o sea comepiedra verde, en inglés).    

  

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