CUANDO UN AMIGO SE VA...

Debo confesar, que al recibir la noticia de mi traslado, me tomó por sorpresa y estuve enfadado los primeros momentos (unos tres días más o menos) no sé si conmigo mismo, por no adaptarme a la realidad inevitable que mi vocación determina, o con mis superiores, quienes determinan el lugar y el momento en que debo estar aquí o allá, gústeme o no.
Mi hermana desde Cuba me dice que no entiende (sí lo entiende, pero lo dice como una expresión reflexiva) por qué me choca tanto esta realidad, si desde pequeños nuestra madre nos acostumbró a cambiar de casa y lugar constantemente (un promedio de una mudada cada tres años) al punto de parecer una tribu de gitanos cargados de bultos y renovando la nueva casa a la que nos íbamos a vivir (casi siempre más grande y vieja que la anterior, pero donde cabíamos todos los de la familia, que era bien grande).
Por eso, evoco con tristeza y mucha nostalgia (esa enfermedad contagiosa e inevitable entre todos los que emigramos de nuestros países en busca de mejor vida) la canción aquella con la que Alberto Cortez, el cantante argentino-mexicano, allá por los años 80´s, nos marcara hondamente al decir: "Cuando un amigo se va...", donde habla de lo difícil que es llenar el espacio dejado por alguien querido que se nos va, aunque sea a una hora de distancia manejando.
Pienso que no es un adiós sino un hasta la vista, sabiendo que nos veremos y nos hablaremos con alguna frecuencia, aunque no sea la que desearíamos. Además tenemos este blog, en el que seguiré escribiendo, aunque lleve algunos días sin escribir ni una letra, pero supongo ustedes entenderán el shock que ha significado este cambio, incluido el de empezar a encajonar o empacar todas mis cosas, libros, etc, etc., etc.
No miento cuando digo que ya estoy viejo para estar de cambia-cambia, pues ya hoy son 51 años en las costillas, y cada movida es un pedazo del corazón que se deja en la experiencia: afectos, cariños, amistades, complicidades... Adaptarse a nueva gente, a nuevos lugares, a nuevas situaciones puede ser toda una aventura, pero como decimos en Cuba: "más vale malo conocido que bueno por conocer", y uno se acostumbra y ama a los "malos" y en ocasiones, rechaza conocer a los "buenos" por conocer, y no es prejuicio, es solo que nuestra afectividad está definida, en su humanidad, de esa manera, y por muy mal que le haya ido a uno en la experiencia, ya es cosa pasada, pero los futuribles muchas veces nos dan un poco de miedo o temor, aunque al final nos adaptemos y echemos pa´lante, y descubramos que puede ser fuente de felicidad y mejoramiento.
Espero que sigamos unidos en la amistad y en el amor, más allá de la distancia y de las posibilidades reales o no de mantenernos comunicados físicamente, pero así es la vida, y negarlo sería perder el sentido de nuestra existencia, máxime cuando por fe decimos que Dios sabe lo que es mejor para nosotros. El olvido no tiene cabida en esta historia, no hay espacio para el desamor. El amor todo lo puede.
2 comentarios
Lady Fingers -
un amigo -