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Cubaneo Cotidiano

Personales

LLEGADA AL INFIERNO

LLEGADA AL INFIERNO

Al salir del edificio del aeropuerto, me esperaba un nuevo reto, pues luego de reservar el pasaje para Cuba, había hecho la reserva del auto que rentaría para enfrentar el problema de la transportación que, desde que tengo uso de razón sé que en Cuba es horrible el sistema de camellos, autobuses, almendrones o autos de alquiler privados y taxis. Por ello alquilamos, teniendo en cuenta la temporada (alta o baja) del turismo, para encontrar la opción más viable y económica, un auto mediano económico, que por doce días nos salió al equivalente de unos 1500 dólares, o sea, más de 120 dólares diarios, ¡toda una fortuna, en comparación con la renta de autos en cualquier otra parte del mundo!

Por eso no entiendo cómo el pueblo de Cuba vive en tanta pobreza, pues las autoridades a la hora de hacer negocios lo exprimen a uno hasta la última gota, pero nada les llega a la pobre gente. Finalmente me tocó un Hyundai del 2005, casi nuevo, con poco kilometraje andado y económico en el gasto de gasolina, que se paga, ¡nada más y nada menos que a U$ 1.80 el litro!, lo que significa unos U$ 7.20 el galón que multiplicado por los 10 galos de capacidad del tanque, son unos U$ 72.00 cada vez que lo llenas completo. Afilen la punta del lápiz y saquen cuenta.

Luego de chequear las gomas, el tanque lleno, el millaje y que no tuviera rayones ni golpes en la carrocería, finalmente salimos del aeropuerto y sus alrededores con destino a La Habana. Manejé dificultosamente por las destruidas calles habaneras, sorteando baches, huecos y desniveles que hacían parecer que la ciudad había sido bombardeada hacía poco tiempo, pero como buen habanero, sé que el bombardeo ha sido sistemático durante los últimos 50 años, por la desidia y el abandono a que se han visto sometidos el país, los edificios, las calles y las personas, por parte de un gobierno tiránico que poco o nada le importa más que mantener el poder y enriquecer a sus dirigentes a costa de la empobrecida gente que trabaja, lucha y sufre sin esperanza alguna.

                                                                                                                                                                                                (continuará)

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LO PROMETIDO ES DEUDA...

LO PROMETIDO ES DEUDA...

Luego de regresar de mi viaje a Cuba, prometí que contaría mis experiencias por mi tierra natal, pero me ví imposibilitado de hacerlo pues, por razones que ignoro, cada vez que intentaba publicar el primer artículo, éste desaparecía como por arte de magia y, luego de reescribirlo una y otra vez, me cansé y esperé a que pasara un poco de tiempo para ver si podía recordar y escribir lo vivido.

A mi primera crónica pensaba titularla así mismo, “Crónica de un viaje no anunciado”, parafraseando el título de un libro de Gabriel García Márquez. Y quería hacerlo así, porque de inicio no avisé a mi familia la fecha exacta en que los visitaría en la Isla, para que no se atormentaran ni me esperasen en el aeropuerto.

Llegado el día, tuvimos que estar tres horas antes de la salida del avión, que salía al mediodía, comenzando así nuestro Calvario, al enfrentar la aventura de visitar Cuba, Calvario que empezó cuando fuimos a chequear pasajes y equipaje.

Para quien nunca ha visitado Cuba, y conoce sólo de referencia la realidad del sistema castro-comunista allí instalado hace ya cincuenta años, no podrá comprender cuántas regulaciones y limitaciones imponen a los que viajan a aquel país, y con qué rapidez cambian las mismas de un día para otro, por lo cual lo que ayer era permitido hoy no lo será y mañana será diferente, a lo que se suma que en ambas orillas, en La Habana y en Miami, se empeñan en ver a los viajeros como alguien a quien deben hacer sufrir y penar lo máximo posible. Tal pareciera que las autoridades americanas, o a lo mejor las del aeropuerto miamense, piensan que los que viajan van a lucrar con lo que llevan o a darle más energía al enemigo del otro lado, en tanto las autoridades aduaneras y de inmigración cubanas, piensan que los que van son todos espías que buscan información sensible para sus enemigos.

Esto hace que en ambos lados se empeñen en atacar el lado más sensible del viajero: los bolsillos, cobrándoles sumas desproporcionadas por cada libra de peso o exceso de equipaje. Por ello, pagué U$ 120.00 en Miami y sólo U$ 73.00 en La Habana, lo cual fue una verdadera suerte, pues esperaba que fuera muchísimo más.

Lo peor no fue lo que tuve que pagar sino lo que tuve que sufrir por el trato que en ambos lados le dan al viajero. Quizás en mi viaje se aplicó la ley de la compensación, en Miami me cobraron más, pero en La Habana me maltrataron más. ¿Maltrato? Si, psicológico, ya que desde que arribó el avión comenzó el Vía Crucis: el avión no tenía conexión con el edificio del aeropuerto, sino que lo ubicaron lejos de él para que tuviéramos que caminar un largo tramo hasta el edificio, ya que no pusieron bus para el traslado.

Al bajar del avión, todos los agentes de Aduana e Inmigración nos pusieron “cara de perro” y nos miraban como si fuéramos agentes entrenados y superarmados de la CIA, creo que ni por un instante por sus mentes pasó la peregrina idea de que si nos acogían con atención, podríamos ser más generosos y abrir más fácilmente los bolsillos que permiten engrosar la economía de dólares al país, y de algún modo ellos también recibirían su tajada. Pero nada de eso, nos miraban como lobos que venían, y en cierto sentido tenían razón, a disfrutar las ventajas que sólo quien vive en un país capitalista disfruta de ambos lados, en el país de residencia y en el país de origen, frente a la miseria que ellos viven.

Llegada la hora del pesaje del equipaje, rondaban alrededor de los viajeros los buitres que trataban de hacerle creer que les iría mejor si les dejaban un jugosa tajada de propina, y otros que chequeaban si uno declaraba todo lo que traía: regalos, equipos electrónicos, alimentos y medicinas. Finalmente, con un profundo suspiro, luego de pagar las penalidades por el exceso de equipaje, que uno termina pagando doblemente, en ambos aeropuertos, el de salida y el de entrada, salí del edificio, donde parecía que una jauría de personas, algo así como el circo romano donde los leones esperan comerse a los cristianos, en espera de sus familiares y conocidos, o de posibles clientes de hospedaje o servicios sexuales, esperaban ansiosamente la salida de los pasajeros que arribaban al país.                                                                              

                                                                                                                                                                                                                                                         (CONTINUARÁ)

MUCHAS FELICIDADES EN EL NUEVO AÑO 2009

MUCHAS FELICIDADES EN EL NUEVO AÑO 2009

A todos les deseo lo mejor de lo mejor en este Nuevo Año 2009.

YA SE ACERCA EL DIA...YA LLEGÓ EL DIA

YA SE ACERCA EL DIA...YA LLEGÓ EL DIA

No, hoy no me refiero a la canción de Willy Chirino que dice: Ya vienen llegando...referida al día en que Cuba finalmente sea verdaderamente libre para construir una verdadera democracia. No, me refiero al hermoso villancico que mi amiga querida, Yolanda Cobelo, famosa compositora cubana, que lleva viviendo muchos muchos años en Miami, y a la que considero como una madre por su cariño y cercanía para conmigo, la cual ha compuesto esta hermosa canción navideña que se titula "María, ya se acerca el día...", que alguien se ha ocupado de hacer un montaje de imágenes con el villancico, y lo ha puesto en Youtube, y hoy los quiero compartir con todos ustedes para desearles lo mejor en esta Navidad y en el próximo Año Nuevo (que ya está aquí) 2009, lleno de salud, amor, alegría, éxitos e inifnitas bendiciones de parte de Dios para todos los lectores de éste, mi blog.

!Que lo disfruten! Y aquí les transcribo la letra:

María, ya se acerca el día/ de dicha y ventura/ y se va ensanchando/ tu suave cintura/ María, sientes pataditas/ dentro de tu vientre/ deja que la brisa/ te acaricie y que entre/ deja que la brisa/ te acaricie y que entre/ Y te pones a arrullar/ al Rey que dentro de tí/ a todos vendrá a salvar/ y que morirá por mí/  Bendita, tú eres/ entre todas las mujeres/ Virgen por Dios escogida/ bendita, tú eres entre todas las mujeres/ que a Jesús le dio vida/ María, vete pronto con José/ a Belén, antes de que llueva/ allí te espera la estrella/ que anuncia la Buena Nueva/ allí te espera la estrella/ que anuncia la Buena Nueva/ María, ya se acerca el día... 

  http://www.youtube.com/watch?v=_2RIy-q9x6A

ACLARACION NECESARIA

Perdónenme si desde que regresé de Cuba no ha aparecido ningún artículo, pero comencé con uno titulado: "Crónica de un viaje no anunciado", y en tres ocasiones intenté ponerlo, y las tres veces, como por arte de magia se desapareció. No quiero ponerme paranoico, pero pensé que alguna mala influencia estaba interviniendo por razones desconocidas para mí, por lo que desistí de escribir por algunos días que se han convertido en semanas. No es que no haya escrito por falta de material, pues tengo mucho que contar de mi viaje al Infierno Socialista, pero retomando mis intenciones iniciales, iré poniendo mis crónicas de viaje junto a otras reflexiones sobre acontecimientos que han ido ocurriendo en los últimos días...

I´M BACK...ESTOY DE REGRESO

I´M BACK...ESTOY DE REGRESO

Luego de unas merecidas vacaciones, en las que hice un tour de dos semanas por el Infierno Castrista, ya estoy de regreso para compartirles mis experiencias en Cubita la Bella. No se extrañen ni piensen que estoy escribiendo artículos de "ciencia ficción", pues la realidad cubana es surrealista por naturaleza, y cualquier cosa que se cuente es increíble aunque no por ello menos cierta...

JUVENTUD Y DEPORTE

JUVENTUD Y DEPORTE

Termino aquí, mi crónica filadelfiana, mostrando una escena de la Maratón que se celebró el último día de mi estancia en esta hermosísima ciudad de Philadelphia, en la que participaron más de diez mil "atletas" de todas las edades, aunque lo que se imponía era la juventud. Curiosamente iba yo muy temprano para misa, y debñia caminar desde el hotel hasta la más antigua de las iglesias católicas de la ciudad (Saint Joseph´s Church), unas 16 cuadras (!muchísimo que tenía que caminar tan temprano!), y de camino me topo con que todas las calles del centro de la ciudad estaban cerradas por la Maratón, por lo que tuve que tomar un camino un tanto más largo, que me hizo caminar mucho más, hasta que encontré una brecha en la masa de corredores, y corriendo como un loco, logré cruzar la calle que me permitiría llegar, finalmente a la iglesia. Gracias a Dios que acostumbro a salir siempre temprano cuando voy a algún lugar lejano, por lo que llegue a tiempo a mi destino, para descubrir que por alguna extraña razon, habia sido suspendida la misma, por lo que tuve que irme a la otra iglesia, tambien de las mas antiguas de la ciudad, que quedaba apenas a dos cuadras de la otra, para participar de la misa, justo antes de tomar mi avion de regreso a mi calida Florida.

EL OTRO LADO DE LA FERIA

EL OTRO LADO DE LA FERIA

Aunque sea sólo para que vean el otro lado de la feria, donde se exponían los productos agropecuarios, vean ahí el colorido que ellos aportaban a la misma, incluyendo a los Amish con su propio estilo de vida y vestuario.

FERIA DE ARTE

FERIA DE ARTE

A todo esto que les detallé anteriormente, se le une el atractivo que supone este ambiente para los pintores, escultores y todo tipo de artistas y artesanos que vienen cada año a exponer sus obras e instalaciones para la admiración de los filadelfianos y turistas y visitantes.

Por ello, en el Parque Rittenhouse, se realiza frecuentemente una feria de arte y productos agrícolas, donde se establece un curioso y bello contraste entre la paleta de colores de las pinturas y cuadros que exponen los artistas, pintores, dibujantes y escultores, y el de los productos agrícolas que los granjeros de los alrededores de la ciudad (incluidos un grupo de la secta Amish, ataviados con sus atuendos tradicionales), que traen a la venta sus viandas, verduras y frutas, que son consumidas y asediadas por los transeuntes curiosos que no pueden ceder a la tentación de la fresca y jugosa apariencia de ellos.

Cada artista tiene su propio stand o pequeña área para exponer sus obras, bajo los toldos de una tienda de campaña de lona o nylon. Allí se pueden encontrar todas las manifestaciones, estilos y movimientos pictóricos y artísticos, modernos y vanguardistas, miniaturas y obras de gran formato, retratos y pinturas abstractas, obras realizadas sobre diferentes materiales y estilos. Toda una paliza de color y belleza, y esto en medio de una clima maravilloso, en el que la temperatura ha comenzado a bajar, y se siente fresco el ambiente, que obliga a todos a sacar de los guardarropas sus prendas de un invierno, que se anuncia con el inicio de un otoño en el que se comienza a disfrutar del colorido contraste de las hojas de los árboles, que clarean y brillan en toda una gama de verdes, amarillos, naranjas, marrón, rojos...No imaginan cuánto disfruté de estos detalles, que a mí personalmente me hacen sentir tan confortablemente, como para desear vivir en esta hermosa ciudad, que me tienta a un cambio que, mi cincuentena de vida no se puede permitir.

PHILADELPHIA

PHILADELPHIA

Continuando la crónica del viaje a Filadelfia (ya españolizado el nombre), me llamó mucho la atención la población, mayoritariamente joven, de esta ciudad, sobre todo en el centro de la misma, producto de la existencia de unas 5 ó 6 universidades: una química, otra de medicina, la University of Pennsylvania y otras dos o tres, cuyo nombre no puedo precisar ahora, más varios centros de estudios de artes, pintura, artes culinarias, etc, que se hallaban dentro de lo que llamaría el casco o centro histórico de la ciudad.

Philadelphia era en el siglo XIX la capital intelectual y cultural de los Estados Unidos, por sus universidades, centros de estudio, museos de ciencias y artes, teatros, vida cultural, exposiciones, galerías y ferias, lo cual aún en la actualidad se mantiene. Los edificios más significativos de la ciudad: City Hall, Post Office, Estación de Trenes, universidades, rascacielos, etc, son en sí mismos objeto de admiración por su imponente arquitectura. Las tiendas (o stores) bellamente decoradas, los parques que le dan un toque de verdor y frescura, las Iglesias con su trabajada filigrana arquitectónica, el Museo de la Constitución y otros sitios históricos, le dan un toque muy especial a esta ciudad, que invita al turismo más interesante -a mi modo de ver-, el histórico y cultural.

AMOR FRATERNO

AMOR FRATERNO

Hace ya un mes que no tecleaba un artículo para mi blog, y hoy retomo mi laptop (pues no puedo decir que retomo la pluma) para compartirles una de las razones por las que no escribí en este largo mes. Y no lo hago para reflexionar sobre el amor entre hermanos o amigos, sino que estaba parafraseando el nombre de la ciudad que visité entre los pasados días 17 y 21 de septiembre, la ciudad del Amor Fraternal: Philadelphia.

Y digo que es la ciudad del amor fraternal, sobre todo para aquellos que no saben que Philadelphia toma su nombre de Philos = Amor, Delfos = Hermano, de ahí el apelativo del amor fraterno. Esta ciudad, una de las más importantes del norte y este de los Estados Unidos, fue por algún tiempo sede del gobierno de la Unión. Allí se  firmó la Constitución, por lo que es la ciudad constituyente de nuestro país. Allí todo respira historia, y caminar por sus calles es como andar por un lugar y una época a la que se ha llegado en una máquina del tiempo.

Su arquitectura es una mezcla hermosísima de estilos: victoriano inglés y colonial británico con la naciente arquitectura nacional americana y la arquitectura moderna de los rascacielos. La típica construcción de los edificios con ladrillos rojos, el imponente estilo de las iglesias protestantes que más que iglesias parecen fortalezas o castillos, todo ello junto conforma una ambientación maravillosa y espléndida. Los monumentos, los sitios históricos, las esculturas, los parques, los edificios antiguos reconvertidos en modernos condominios y los rascacielos modernos le dan un toque entre místico y contrastante a la presencia de esta hermosísima ciudad.

Como todo invitaba a la Historia, caminé por sus calles limpias y de nombres sonoros, para llegar a los venerados sitios donde se firmó la Constitución, la casa de Benjamín Franklin y Tomas Jefferson, al Museo de la Constitución con la famosa Campana de la Libertad (que tanto me recordó a la Campana de la Demajagua cubana), el City Hall, la Estación de Trenes, el imponente Post Office y tantos otros importantes sitios . Toda la ciudad bulle de movimiento (nunca como el de New York, pero casi) de gente joven que estudia en las tantas universidades y centros de estudio (de todo tipo de artes) que existen dentro de esta antigua y moderna ciudad. En el centro histórico de la ciudad abundan los restaurantes y cafeterías, que se ven colmados de gente que parece no saber nada de una "crisis económica" de la que hablan los periódicos y noticieros de TV.

Y no desaproveché esta oportunidad para realizar mis búsquedas de información para mi próximo libro, el tercero (que escribo a la par de otros dos, a ver cuál termino primero), caminé desaforadamente para evitar el gasto excesivo en taxis, al paso que hacía un poco de ejercicio, y hasta visité una espectacular feria de arte y productos agrícolas, que compartían el mismo espacio en el parque Rittenhouse, cosas de las que trataré, en apretada síntesis, de contarle un poco más... 

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PROHIBIDO OLVIDAR

PROHIBIDO OLVIDAR

Hace exactamente siete años, me encontraba recibiendo clases de una profesora particular, cuando ella, nada pro-yanqui (al decir de los castrocomunistas de todo el que siente la más mínima admiración por el pueblo norteamericano, ya que nadie en este país identifica automáticamente al pueblo con su gobierno), me llamó un tanto angustiada para que viera en la pantalla de su televisor, luego de recibir una llamada inesperada, lo que estaba sucediendo en ese instante en la ciudad de Nueva York...un atentado terrorista acababa de impactar una de las Torres Gemelas...y poco tiempo después, otro avión impactaba el segundo de los rascacielos que conformaban el World Trade Center.

Debo confesar, que la sorpresa, el estupor, la impotencia, la rabia...y tantos otros sentimientos encontrados me hicieron sentir de tal manera que no pude evitar que las lágrimas me corrieran por las mejillas sin control alguno. Me parecía que estaban atacando mi casa, mi país, mi propia vida, sin respeto alguno de la inocencia de las víctimas, con toda la impunidad que sólo los asesinos sin alma pueden tener para realizar algo así. Recordaba en esos instantes mi primer viaje a los EE.UU., tres años antes, cuando visité la capital del mundo, pues eso es New York, la ciudad más cosmopolita de todo el planeta. Allí se puede encontrar en un instante, en un mismo lugar, personas de todas partes del mundo: coreanos, indios, rusos, polacos, irlandeses, judíos, dominicanos, puertorriqueños, mexicanos, alemanes, ingleses...en fin, la Torre de Babel con todos los idiomas imaginados.

En esa, mi primera visita, por motivos de investigación histórica (para el libro que estaba escribiendo), fui a una iglesia cercana a las Torres Gemelas, a pocos metros de allí, y para llegar hube de tomar el metro que justamente me dejaba en la estación que se hallaba en la base del WTC. Recuerdo que cuando descendí del metro, me quedé extasiado viendo las vidrieras de las tiendecitas que había en el subterráneo, todas ambientadas con motivos del ya cercano Halloween. Era imposible que estando allí, no sintiera la tentación de subir a las torres y observar la ciudad desde el mirador en uno de sus pisos más altos. Por eso, al ver el ataque, la destrucción, el fuego, las muertes de los que se lanzaban al vacío intentando salvar sus vidas, sentí que yo estaba allí, que yo era uno de los que intentaba salvarse y ayudaba a salvarse a otros. Al derrumbarse ante mis ojos, me parecía que todo caía sobre mí...era sobrecogedor, y por eso no podía evitar las lágrimas. No era lo mismo haber visto las Torres Gemelas en fotografías o en una película, que haber estado allí.

Hoy no queda nada, sólo los restos, el recuerdo de los miles de inocentes que murieron, el heroísmo de los que lucharon fieramente por salvar vidas, el dolor de los familiares que perdieron a sus seres queridos sin otra razón que la de vivir y amar en este país. Por eso digo que hoy, siete años después de aquel horroroso acontecimiento, está prohibido olvidar. Está permitido perdonar, siempre hay que perdonar, aunque nos parezca imperdonable que alguien asesine indiscriminadamente y a mansalva en nombre de Dios, pero olvidar...olvidar no está permitido, y nos obliga, como una obligación de amor, a luchar por desterrar de nuestro país (y lo digo con orgullo, pues siete años después del 11 de septiembre, yo soy, gracias a Dios, ciudadano de este grande y hermoso país) todo odio, toda injusticia, todo desamor, pero sin olvidar que nadie tiene derecho a asesinar a mansalva a gente inocente por muy grandes que sean las razones o causas que crean tener contra un gobierno, que es nuestro gobierno (como decía José Martí: "nuestro vino es amargo, pero es nuestro vino"), elegido libremente, gracias a que este país se rige por una Constitución, la más democrática del mundo, y existen unas leyes que respetan los derechos incluso de los terroristas y los enemigos de este país.

Por eso, como orgulloso ciudadano de este gran país, dispuesto a entregar hasta mi propia vida por defenderlo, me atrevo a decir: !No serán olvidados!

SANACION DE LA MEMORIA

SANACION DE LA MEMORIA

Leyendo un interesante articulo sobre el poeta, novelista y profesor americano (nativo indio de los USA) Gordon Henry, que enseña en la Universidad de Michigan, disfrute mucho viendo lo que el expresaba sobre el curso que el imparte en la Universidad Complutense de Madrid, España, bajo el titulo de "Etica y trauma en la literatura contemporanea de expresion inglesa".

En dicho curso, el autor indio habla del genocidio presente en la historia de los nativos americanos durante el siglo XIX, explicando que ya se ha escrito demasiado en clave de victimismo y genocidio, por lo que el ha desarrollado un cambio hacia el "positivismo" en su reflexion e insiste en que es necesario y posible girar un trauma personal hacia derivas mas positivas y constructivas de la propia vida, lo cual traduce como una "conversion de la memoria traumatica en una memoria narrativa", que consiste en rellenar agujeros, ordenar las gavetas y establecer un equilibro entre los recuerdos y el olvido, para sanar la memoria.

Esto me trae a la memoria el ultimo retiro espiritual del tiempo de Adviento del año pasado, en que reflexionabamos sobre esto mismo, aunque no le dabamos ese nombrecito tan sonoro de "conversion de la memoria traumatica en una memoria narrativa". Lo que sucede es que muchas veces nosotros vivimos inmersos en nuestra historia personal, cargada de experiencias dolorosas, heridas, momentos en los que no comprendimos que estaba pasando, y nos cuesta llamarle a esas experiencias "traumas", aunque si nos ceñimos al concepto, todo lo que nos dolio, hirio o hizo algun daño constituye un trauma (del que muchas veces nunca nos recuperamos por no ser conscientes de ellos), por eso el sacerdote nos invitaba a, como dice el, "echar la pelicula patras", y escribir todas nuestras experiencias de la infancia, adolescencia y juventud (para los que ya no somos tan jovenes), y escribir (a eso le llama el susodicho Gordon Henry: memoria narrativa) como lo percibimos en nuestra memoria de infancia y como lo vemos ahora, en la distancia, con mas madurez, con una reflexion mas cargada de perdon y comprension, de tal modo que descubriremos que muchas de las que llamamos "heridas" no lo son realmente, y si lo son ya estan en el pasado, y debemos, o mas bien necesitamos, dejarlas alla en el pasado, sin temor a que ellas se repitan en el presente, de modo que tampoco las proyectemos como una sombra amenazadora sobre nuestro futuro, decidiendo individualmente nosotros, que queremos vivir a partir de este momento y en lo futuro.

Esto no es algo nuevo, ni el tal Gordon Henry ni el padre descubrieron el agua tibia ni el Mar Mediterraneo, ya en el siglo pasado, el psicologo austriaco Viktor Frankl, luego de vivir la experiencia de los campos de concentracion nazis, apertrechado no solo con su experiencia psicologica, sino tambien cargado de las heridas, penurias y dolores del que ha vivido en carne propia los horrores de la tortura, el hambre y el peligro constante de una muerte horrenda en las camaras de gases, descubrio o desarrollo como tecnica de sanacion lo que el le dio en llamar la "logoterapia", que es una rama nueva de la Psicologia, que busca ponerle nombre a nuestras heridas, narrando oralmente o escribiendo lo que vivimos, lo que sentimos y como lo percibimos, de todas esas situaciones que sufrimos, como modo de exorcizar esos demonios, sanando nuestra memoria, reubicando los recuerdos en su justo lugar, y sobre todo perdonandolos, dejando atras lo que es del pasado, y decidiendo lo que queremos vivir en el presente y el futuro.

Sin necesidad de tanta palabreria, aprendamos a convertir nuestras experiencias dolorosas del pasado, que aun viven en nuestra memoria dolorosamente, en experiencias de vida, lecciones que nos ayuden a crecer y a madurar, y sobre todo que nos sirvan para decidir lo que queremos vivir, y vivirlo con felicidad y alegria.

A LA HORA DEL CAFE...UN GATO

A LA HORA DEL CAFE...UN GATO

Mi amigo Nico, que responde al nombre de Nicomedes Díaz Gijón (anoten el nombre pues muy pronto será muy conocido) se va el próximo mes de agosto a una exposición a Luxemburgo, donde expondrá y venderá sus cuadros, me acaba de enviar otra de sus obras cargadas de mucho simbolismo...hasta en el nombre, pues ésta se llama: "A la hora del café un gato" (¿se referirá a la inoportunidad de algunas personas, cosas o situaciones?), donde aparece la clásica cafetera cubana (¿qué sería del cubano sin el cotidiano buchito de café, con su componente de cafeína que energiza su vida para sobreponerse a la supervivencia de cada día?) en el centro de la composición sobre la que reposa un gato (y no precisamente con botas), con la Torre de Iznaga al fondo, símbolo de un pasado que se mantiene erguido en medio de la modernidad, símbolo natural de la colonial ciudad de Trinidad, en Cuba; con dos mujeres vestidas de blanco (¿pureza, santería u otro significado?, no lo sé), una a cada lado, que se unen por debajo de la composición sobre un azul que puede reflejar el agua (como dijera el escritor cubano Virgilio Piñera: "la inevitable circunstancia del mar por todas partes...") que rodea a la ínsula cubana. Se aprecian otros elementos como una copa con un ramillete de florecillas blancas, que también una de las mujeres tiene entre sus manos, una fruta, un sombrero de plumas, una mesa cuyas patas asemejan las columnas tradicionales de los portales coloniales, con una gaveta entreabierta con llave (¿apertura de lo que acostumbra a estar cerrado?) donde sobresale una botella de vino; y ambas mujeres están cubiertas, una por un sombrero un tanto curioso, y la otra con un tocado coronado por un largo penacho dorado, mientras el cielo aparece apacible y cargado de nubes.

Espero que lo disfruten, y más adelante pondré otras obras de él. Que la disfruten.

EN EL DIA DE LOS PADRES

EN EL DIA DE LOS PADRES

Nunca pude llamar a mi padre por ese nombre, pues todavía no habían brotado las palabras entre mis labios cuando él se fue a un viaje del que nunca regresaría, o al menos no físicamente. Apenas sin tener conciencia le escuché decir cuánto me amaba, pero mis oídos no estaban preparados para entender lo que me decía.

Crecí sin entender el significado de la palabra MUERTE, para mí era algo así como un viaje a un lugar muy lejano del que algún día impreciso regresaría para estar conmigo. En mi inocencia, intenté llamar padre a alguien que soñaba con sus propios hijos, y cuando tuvo el suyo propio, ya no signifiqué lo mismo para él, aunque me enseñó a respetar esa palabra por el amor que me dio y que le dio al suyo propio.

En mis fantasías hablaba con mi padre, lo sentía cerca de mí, aferrado a la única fotografía que quedó de él, pues era tan tímido que no se dejaba fotografiar. En mis fantasías invocaba hadas madrinas y deseos por cumplir, en los que siempre pedía conocer a aquel que me dio la vida, y prometí que si mi deseo se cumplía sólo viviría para él.

Poco a poco, mi padre se fue convirtiendo en un Dios para mí, descubriendo que el Dios Creador de la vida me había sido revelado a través de mi padre, que de esa forma se me manifestaba como Dios Padre, y al tener esa certeza me consagré a EL para toda la vida, renunciando a tener mis propios hijos con el objeto de hacerme padre para todos los que no tenían o necesitaban experimentar ese sentimiento paternal.

No sé cómo algunos renuncian a experimentar el gozo de ser padres, pues la paternidad (como la maternidad) le dan verdadero sentido a la vida humana. Hoy descubro que yo no he renunciado a ser padre a pesar de mi condición, me he hecho estéril para ser fecundo, no tengo hijos propios (en clave de propiedad) pero tengo tantos hijos (en el amor) que temo no ser suficientemente padre para todos ellos. Como Abraham, he creido en las promesas que me hacen padre de muchos cuando la carne no es suficiente para engendrarlos, pero el espíritu me los engendra milagrosamente cada día.

Hoy escucho con placer esa palabra que creo me define en mi ser y que me recuerda que en este día y siempre está conmigo el recuerdo de mi padre, y así amo a mis hijos como él me amó a mí. Curiosamente, aunque no recuerdo el tono de la voz de mi padre diciéndome: -Te quiero, encontré, 45 años después, una carta de mi padre donde, un mes antes de yo nacer, confesaba cuánta ansiedad le embargaba por abrazarme, besarme y tenerme entre sus brazos; donde antes de nacer, aún en el vientre de mi madre, ya me llamaba por mi nombre y soñaba mi futuro...un futuro que espero compartir con él en la plenitud del amor.

UN AMIGO ME ENVIA UNA PINTURA

UN AMIGO ME ENVIA UNA PINTURA

Hace algún tiempo ya, publicaba un poema que un amigo querido me había enviado por Navidad, y ahora me toca compartir con Uds. una pintura (no física, sino por email) que me envía otro amigo entrañable, al que cariñosamente llamamos Nico, por mis 51 años cumplidos. Se titula "Concierto para dama y caballo", está pintado al óleo y sus dimensiones son 100 por 87 cms. Espero que les guste como a mí me encantó.

A PROPOSITO DE...

A PROPOSITO DE...

A propósito de mi despedida del lugar en el que he vivido los últimos 3 años y medio, hacía referencia a la canción de Alberto Cortez "Cuando un amigo se va...", a sugerencia de uno de mis amigos, busqué y encontré esa hermosísima canción, y hoy las quiero compartir con todos. Espero que la disfruten, aunque notemos que los ojos se nos llenan de alguna que otra lágrima. Gracias a todos mis amigos por el regalo inmerecido de su amistad

http://www.youtube.com/watch?v=hjfH2oNsa34&feature=related

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CUANDO UN AMIGO SE VA...

CUANDO UN AMIGO SE VA...

Debo confesar, que al recibir la noticia de mi traslado, me tomó por sorpresa y estuve enfadado los primeros momentos (unos tres días más o menos) no sé si conmigo mismo, por no adaptarme a la realidad inevitable que mi vocación determina, o con mis superiores, quienes determinan el lugar y el momento en que debo estar aquí o allá, gústeme o no.

Mi hermana desde Cuba me dice que no entiende (sí lo entiende, pero lo dice como una expresión reflexiva) por qué me choca tanto esta realidad, si desde pequeños nuestra madre nos acostumbró a cambiar de casa y lugar constantemente (un promedio de una mudada cada tres años) al punto de parecer una tribu de gitanos cargados de bultos y renovando la nueva casa a la que nos íbamos a vivir (casi siempre más grande y vieja que la anterior, pero donde cabíamos todos los de la familia, que era bien grande).

Por eso, evoco con tristeza y mucha nostalgia (esa enfermedad contagiosa e inevitable entre todos los que emigramos de nuestros países en busca de mejor vida) la canción aquella con la que Alberto Cortez, el cantante  argentino-mexicano, allá por  los años 80´s, nos marcara hondamente al decir: "Cuando un amigo se va...", donde habla de lo difícil que es llenar el espacio dejado por alguien querido que se nos va, aunque sea a una hora de distancia manejando.

Pienso que no es un adiós sino un hasta la vista, sabiendo que nos veremos y nos hablaremos con alguna frecuencia, aunque no sea la que desearíamos. Además tenemos este blog, en el que seguiré escribiendo, aunque lleve algunos días sin escribir ni una letra, pero supongo ustedes entenderán el shock que ha significado este cambio, incluido el de empezar a encajonar o empacar todas mis cosas, libros, etc, etc., etc.

No miento cuando digo que ya estoy viejo para estar de cambia-cambia, pues ya hoy son 51 años en las costillas, y cada movida es un pedazo del corazón que se deja en la experiencia: afectos, cariños, amistades, complicidades... Adaptarse a nueva gente, a nuevos lugares, a nuevas situaciones puede ser toda una aventura, pero como decimos en Cuba: "más vale malo conocido que bueno por conocer", y uno se acostumbra y ama a los "malos" y en ocasiones, rechaza conocer a los "buenos" por conocer, y no es prejuicio, es solo que nuestra afectividad está definida, en su humanidad, de esa manera, y por muy mal que le haya ido a uno en la experiencia, ya es cosa pasada, pero los futuribles muchas veces nos dan un poco de miedo o temor, aunque al final nos adaptemos y echemos pa´lante, y descubramos que puede ser fuente de felicidad y mejoramiento.

Espero que sigamos unidos en la amistad y en el amor, más allá de la distancia y de las posibilidades reales o no de mantenernos comunicados físicamente, pero así es la vida, y negarlo sería perder el sentido de nuestra existencia, máxime cuando por fe decimos que Dios sabe lo que es mejor para nosotros. El olvido no tiene cabida en esta historia, no hay espacio para el desamor. El amor todo lo puede.

LO CONFIESO...SOY ALERGICO

LO CONFIESO...SOY ALERGICO

Sí, soy alérgico desde mi infancia, herencia de una madre asmática y alérgica a un millón de cosas. Pero el asunto que quiero contar hoy es que luego de varios conatos durante todo mi infancia y juventud, pues soy alérgico incluso a ir al médico y a las medicinas, estaba negado a reconocer que los catarros continuos, la trancazón de la garganta y mi constante congestión nasal eran producto de mi afección alérgica, hasta que finalmente un día, me dejé llevar por los consejos de varios amigos, y gracias a su intervención me consiguieron un turno con una muy buena especialista del Hospital Manuel P. Fajardo (de La Habana).

Allí me sometí a varias pruebas y test médicos, que incluían los ya consabidos pinchazos en el brazo para detectar a qué elementos yo era alérgico, y con ello elaborar un vacuna personalizada que podría, sino darle fin a mi afección, al menos aliviarlo y mantenerlo bajo control.

Gracias a Dios, me atraje la amistad y aprecio de la dignísima alergóloga, y luego de varias consultas, sesiones y pruebas, llegó el día en que me diría a qué cosas era alérgico y cuáles debía evitar en mi vida cotidiana. Repito, que me atraje la amistad de la especialista, porque sino, los resultados -no los médicos, sino los personales-, hubieran sido otros, ya que el día en que ella me dio los resultados, yo estaba molestísimo con el calor, la ausencia de luz (por causa de otro apagón, ya cotidiano), el horroroso estado del transporte -que me había hecho llegar tarde a la consulta-, el elevador del Hospital estaba roto y había tenido que subir seis pisos a través de una escalera congestionada de gente que apestaba por al ausencia de desodorantes, que chillaba tan disgustada como yo, y que parecía que se los llevaba el mismísimo diablo, al punto de que si alguien los pinchaba, no saldría sangre sino lava ardiente de un volcán humano descontrolado.

Cuando al fin entré en la consulta, mirándome a los ojos y viendo lo endiablado que yo estaba, trató de calmarme diciéndome que no era nada grave, pues mi alergia no era de las peores. Comenzó diciéndome: -Mira, gracias a Dios no eres alérgico ni a los mariscos ni a ninguna comida (yo respiré profundo, pero no era para tanto, pues en la nevera de mi casa sólo habían pomos plásticos de agua, y en el congelador no había ninguna cola de langostas, ni paquetes de camarones listos para consumir, ni pescado, ni nada por el estilo)...pero (dijo haciendo una pausa)...sí eres alérgico al polvo (casi estornudo de sólo pensar en ello), eres alérgico a las cucarachas (¿quién no, de sólo pensar en sus paticas peludas caminando por su espalda?), y eres alérgico al pelo del gato y del caballo...

No la dejé terminar, y enfogonado por todo el inventario de cosas que funcionaban mal alrededor de mi vida (guaguas, luz, agua, olores, calor, elevador, infierno....) le dije: -No sólo al pelo del caballo, también soy alérgico al caballo, a la baba del caballo, a los discursos del caballo y a su presencia constante y permanente en la televisión que no deja a uno descansar ni un instante de su dichosa cara de coco...en fin, se me acabó de completar la alergia....no me diga más.

La pobre mujer se levantó y fue hasta la puerta, miró afuera para ver si alguien había escuchado mi intempestiva reacción, y respirando un tanto aliviada me dijo: -Lo siento, para eso no tengo remedio alguno, para lo otro te mandaré a hacer una vacuna que poco o nada resolverá, pero al menos te servirá de placebo (engañabobos) para ir lidiando con tu alergia, pues tenemos falta de reactivos y los componentes esenciales de las vacunas. Si tienes FE (léase: Familiares en el Extranjero) o amigos fuera de Cuba, pídeles que te consigan al Clarytin, y con eso podrás controlar el problema que tienes.

Hoy, luego de tomarme mi dosis de Allegra, he recordado a aquella pobre doctora a la que le hice pasar tan mal rato, y sigo creyendo que mi alergia al Caballo es incurable y me durará por toda la vida, hasta que muerto el perro (sería mejor decir el caballo) se acabe la rabia...quise decir la causa de mi alergia.

PS: Si alguien no entiende a qué me refiero cuando digo Caballo, recordar que al Dictador en Jefe, se le llama El Caballo, por aquello que este noble animal cuando orina lo hace profusamente, y desde 1959, el caballo era "el que mas meaba en Cuba".  

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UN AMIGO ME ENVIA UN POEMA

UN AMIGO ME ENVIA UN POEMA

Mi amigo y gran poeta cubano, Roberto Méndez, me ha enviado un poema como regalo de Navidad y Fin de Año, a nombre suyo y de su linda familia, a los que aprecio y quiero fraternalmente. No es mío el poema, es suyo, y se lo ha enviado a muchos de sus amigos y compañeros con los que comparte su poesía y su talento. Pero lo siento un poco mío, por todos los recuerdos que comparto con quien lo escribió, por los años de sincera amistad y cercanía, y por su hermoso gesto al enviármelo.

Por eso quiero compartirlo con los que lean mi blog. Es un poema escrito casi en prosa, es hermoso y expresa mucho de lo que todos los que vivimos fuera de Cuba sentimos por la lejanía de la tierra que nos vio nacer. Es la inevitable añoranza y nostalgia la que nos toca profundamente al leer este poema, que a continuación les muestro junto a la foto de una rosa que su esposa tomó y me enviaron junto al poema.

 

LYDIA CABRERA Y EUGENIO FLORIT BAILAN UN VALS EN LA NOCHE VIEJA

No es el Cuba libre el que les ha entornado los ojos,

quizá sean las luces de la Noche Vieja,

tal vez esa música demasiado oída para no ser familiar hasta la angustia.

Tan cerca de la madrugada Lecuona duele como la edad,

vértebra por vértebra.

Lydia Cabrera y Eugenio Florit bailan un vals

en eso que todavía no es año nuevo

sino una promesa indecisa, un allá sin otra luz

sino las muy ajenas del Rockefeller Center.

Los párpados de ella tiemblan más,

no porque adivine la sombra del pianista

sino porque ha visto un portal, una mecedora, un árbol,

como en los días del Central,

cuando Josefina no había muerto e iban las mujeres,

de blanco, silenciosas, con las ofrendas hasta la laguna.

Mediodía, temblor y una danza ritual que se insinúa lentísima,

imposible de grabar porque Lydia se ha cubierto el rostro con un pañuelo.

Para conjurar las pérdidas habría que recoger en un disco el silencio.

Más simple o más alucinado,

él encuentra un balcón de la Habana y un piano,

huele a sopa y a unos versos de Villaespesa que declamó anoche

y el aire es como el de Barcelona cuando despiden la primavera.

Unos versos, sí, que no puede recordar,

en cada viaje se desprendió de muchos.

Su mayor poema es este vals con el círculo oscuro de los invitados

que los empuja hacia aquí –una hoja de Vermont en el bolsillo-

y el deseo que alguien quiso traer

con la melodía punzada por tanta aguja melancólica.

Habría que prohibir ciertos discos, especialmente a Lecuona.

Lydia Cabrera y Eugenio Florit ya no pueden escribir, ni reciben cartas,

pero danzan Crisantemo con el mismo cuidado

del que prepara el equipaje de la muerte.

Los voceadores de New York lo saben y atenúan sus clamores

hasta que el alba toma el color de cuello de gaviota.

Adiós, se dicen ante el portero de casaca galoneada.

No volverán a tocar ese vals, no bailarán más juntos.

Adiós, sí, sin balcón ni ritual. Resisten.

Son esbeltos y elegantes hasta en la muerte.

 

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