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Cubaneo Cotidiano

EL SIDA CUBANO

EL SIDA CUBANO

Acabo de leer una noticia acerca de la aprobación por parte de la Administración de Alimentos y Fármacos (FDA) de los Estados Unidos del uso de una pastilla, la Isentress, que se toma dos veces al día y que es conocida a nivel general como Raltegravir. Un panel asesor de la FDA había recomendado la aprobación del fármaco en septiembre, y luego de las pruebas necesarias, ha sido aprobada finalmente para el consumo humano. Este es el primero de una nueva clase de tratamientos contra el VIH llamados inhibidores integrados que apuntan a bloquear la introducción del material genético del virus VIH en el ADN humano para prevenir la duplicación del virus. Noticia que aumenta las esperanzas de los que sufren esta enfermedad.

Pienso entonces en la ausencia de esperanzas en lo que yo llamaría el SIDA cubano, enfermedad que traduzco como el Síndrome de la InDefensión Adquirida, enfermedad que sufrimos los cubanos que padecemos la ausencia de libertades en Cuba, al punto de que cuando decidimos emigrar, sufrimos doblemente en nuestra capacidad de adaptación a las realidades de la modernidad y posibilidades de crecer y mejorar, ya que el cubano -en su mayoría-, cuando sale de Cuba no sabe cómo funcionan los celulares, no sabe lo que son las tarjetas de crédito, ni cómo construir su crédito, no sabe trabajar Internet y otras muchas carencias que el autobloqueo que el gobierno cubano impone a su pueblo, lo incapacitan para asimilar mejor estas infinitas posibilidades.

Hace apenas unos pocos meses, la prensa internacional destacaba, como un hecho insólito, la liberalización por parte del gobierno cubano de la compra y uso de celulares, el acceso a los hoteles de turismo en dólares y la compra de computadoras, pero muchos no entienden en qué radica lo insólito de esta noticia. Y es que cuando en cualquier país pobre de África, Asia o América Latina, una persona cualquiera, por pobre que sea puede comprar, usar y manejar con libertad estos medios de comunicación, en su propia moneda nacional, y a precios asequibles a cualquier bolsillo, de acuerdo al plan que se acoja, sin embargo, en la Cuba de los Castro, el acceso a éstos medios técnicos es inaccesible por sus precios, por las limitaciones en el servicio y la censura imperante.

Pocos pueden darse hoy el lujo de obtener y pagar un celular, acceder a un hotel o comprar una computadora, a través de la cual no tiene acceso a Internet y que si logra acceder a un correo electrónico, es sometido a un despiadado control del contenido de los mensajes, por el que cualquier referencia a la política cubana, es objeto del bloqueo total a ese servicio.

Por eso espero que muy pronto aparezca un tratamiento eficaz que acabe con el SIDA cubano que tiene su origen en el gobierno de los hermanos Castro, que violan los más elementales derechos humanos y explotan y bloquean injustamente al pueblo cubano.

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