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Cubaneo Cotidiano
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LIBERTAD SECUESTRADA

LIBERTAD SECUESTRADA

Definitivamente hay gente que se empeña en ser ciega, por aquello de que "no hay peor ciego que el que no quiere ver", a la hora de distinguir el mal, sea de derechas o de izquierda. Ceguera que hace que muchos defensores de la llamada "izquierda de caviar", conformada por intelectuales, artistas y políticos de izquierda del Primer Mundo (léase de la Anciana Europa), se empeñan en ver la paja en el ojo ajeno cuando de abusos e injusticias se trata, de acuerdo al color político del gobierno o dictadura. Razones por las que las dictaduras de derecha, como las de Pinochet, siempre son malas por ser de derecha; pero las de Castro, Kim Jon Il (de Corea del Norte), la del difunto Sadam Hussein, en Iraq, o la de Chávez, por sólo citar algunas, no son tan malas y hasta podría perdonárseles sus errores e injusticias sólo por ser de "izquierda". 

Otro tanto se dice con relación a los grupos terroristas de izquierda, de los que se distinguen, para ser de algún modo "políticamente correctos", de los grupos terroristas de los fundamentalistas islámicos, por su acción contra la seguridad de las naciones capitalistas europeas, porque si no, ni se molestarían por ellos si sólo atentaran contra los Estados Unidos. Por eso, muchos se han negado a reconocer a las FARC y al ELN de Colombia, como narcoguerrillas y terroristas, por ser de izquierda.

Gracias a Dios, aún cuando quedan en las selvas colombianas cientos de secuestrados, la figura de Ingrid Betancourt, a la que se le acaba de conceder el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia, luego de su liberación por el ejército colombiano, ha servido para reconocer a nivel mundial el verdadero rostro de una guerrilla que no busca la justicia y el mejoramiento de su país, sino el poder a toda costa, al precio de las vidas de los colombianos, al costo de favorecer el peor vicio, el del consumo de drogas, y el secuestro de inocentes como garantía para obtener dividendos políticos.

Por eso me alegra saber, que esta semana, Ingrid Betancourt se ha solidarizado con otra víctima del secuestro político, no ya en Colombia, sino en la Cuba del Castrosaurio Decadente. Se trata de la Doctora Hilda Molina, neurocirujana que dirigía el Centro de Rehabilitación Neurológica, especializado en tratamientos para la cura del Mal de Parkinson, regenteado por el Mandamás-en-Jefe, dedicado especialmente para la cura de millonarios extranjeros (los únicos que podían pagar tan caro tratamiento, los mismos capitalistas que dicen combatir y odiar, a los que le cobran altas sumas de dinero que engrosan sus cuentas en Suiza y otros paraísos fiscales), para lo cual utilizaban la corteza cerebral de recién nacidos que, supuestamente eran abortados casi al término de gestación, técnica prohibida y rechazada por los científicos a nivel mundial, por constituir un crimen evidente.

Al denunciar estas prácticas, la Dra Molina se convirtió en una víctima de la persecución del gobierno, que le impide salir del país, por lo que hace 15 años no ha podido ver a su hijo, naturalizado argentino, al casarse con una ciudadana de ese país, y sin poder conocer a sus nietos de 7 y 4 años, que no la visitan en Cuba, por el temor a que no los dejen salir nunca más. Los Kirchner, expresidente él, y actual presidenta ella, de Argentina, han intercedido, junto a muchos gobernantes, políticos e intelectuales, pero sus pedidos han caído en saco roto. Quizás muchos no lo perciban así, pero la Dra Molina, es una más de los millones de cubanos que viven en un perpetuo secuestro de su libertad a salir y entrar en su propio país, por casi cincuenta años de desgobierno castrista, que resta mucho de terminar de una vez y por todas. 

Si Ingrid Betancourt estuvo seis años sin ver a su familia e hijos, la Dra Molina, y muchos otros médicos, deportistas, artistas y gente sencilla, que han optado por huir de Cuba, se les ha impedido viajar, reunirse a sus familias y disfrutar juntos, por el sólo hecho de intentar liberarse de las cadenas que la dictadura les ha impuesto. Bien por Ingrid, que ha dicho: "La amo, usted existe para mí...porque entendemos el sufrimiento la una de la otra...Esta causa es mía, cuente con lo que necesite...la voy a tener presente en mi . Yo llevo conmigo su cruz, va a estar presente en todo lo que haga, la voy a llevar conmigo por donde vaya...voy a hablar de Hilda Molina cada vez que tenga oportunidad..."

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