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Cubaneo Cotidiano

DEVANEOS MILANESES

DEVANEOS MILANESES

No crean -por el título-, que se trata de problemas psicológicos que sufre una gran mayoría de los habitantes de la italiana ciudad de Milán; ni tampoco se refiere a mi debilidad por esa delicia culinaria que todos conocemos como Milanesa, que no es otra cosa que un buen filete de res empanizado con huevo y pan.

Se trata, más bien, de los devaneos del popular cantautor cubano Pablo Milanés, que si bien en más conocido por sus canciones de corte romántico, no ha dejado tampoco de defender "a capa y espada" al régimen totalitario de los Castro, a pesar de ser una de sus víctimas, cuando en su juventud sufrió los rigores de los campos de concentración de trabajo forzado (más conocidos como la UMAP), y luego se convirtió en heraldo del movimiento de la canción conocida como la Nueva Trova, que sirvió de instrumento político cultural para distraer a la juventud y encauzar su rebeldía dentro del proceso revolucionario.

Quizás su mérito ha sido que nunca en sus canciones entraba de lleno en el tema político, aunque en algunas ocasiones sabía terciar el tema dándole un sentido simbólico o un lirismo poético que suavizaba el mensaje revolucionario. Bien conocido por su tema "Yolanda", en los momentos difíciles del Período Especial (léase Peor Etapa de la mal llamada Revolución Cubana luego de la desaparición del campo socialista), escribió temas tan controvertidos que expresaban una defensa del régimen comunista, como el que dice: "No vivo en una sociedad perfecta/ yo pido que no se le dé ese nombre,/ si alguna cosa me hace sentir esta/ es porque la hacen mujeres y hombres./ Quien la vio nacer, quien la idealizó,/ quien vio que cambió a su parecer/ le duele que hoy no sea la rosa/ que conquistó el jardín de su vida./ Quien la hizo nacer, quien participó,/ quien la hizo cambiar y no perecer,/ no le complacen todas las cosas/ pero por esto da ya la vida.".

En una clara justificación de lo que había sido promesa y nunca realidad, los trovadores, y entre ellos Milanés. seguían ejerciendo de Embajadores del régimen por todo el mundo, identificándose con el proceso político y afianzando la solidaridad de la juventud y de los pueblos de América Latina y Europa con el falso ideario revolucionario, ilusionando y embelesando con sus letras y su música a los que de esa manera se convertían en defensores supuestos del pueblo cubano que sufría el acoso imperialista, identificando de ese modo al pueblo con el gobierno que los desgobierna por casi cincuenta años, mientras endiosaban a figuras como el asesino Che Guevara, al fallecido Salvador Allende o al ahora moribundo Castro .

Ahora, en viaje a Chile, donde va a promocionar sus canciones y a recaudar significativos ingresos monetarios, coquetea en devaneo oportunista con la prensa del único país sudamericano que condena la violación de los derechos humanos en Cuba (que no olvida el apoyo dado a Allende que fracturó aquel país y le trajo la peor dictadura militar de su historia) y cambia de opinión (pues aunque cambiar de opinión no es un pecado, sí lo es cuando se vive como él vive en Cuba, mucho más ante la realidad de un sistema putrefacto en plena descomposición) diciendo: "No es el mismo mundo el que vivimos al que vivimos hace cincuenta años..."

Curioso que diga esto, porque es el pueblo cubano el que puede decir esto luego de sufrir un desgobierno por ese tiempo, mientras Pablito vive en una mansión, tiene su estudio de música propio que pudo comprarse con sus dólares (propiedades de bienes y dineros que sólo los privilegiados del gobierno pueden tener), viaja por todo el mundo sin pedir permisos ni tener miedo para regresar, pues como Embajador cultural cubano sus canciones no denuncian nada que afecte al gobierno, y es toda una personalidad dentro y fuera del país, recibe medallas, condecoraciones y reconocimientos del gobierno, al que respalda sólo con su permanencia en la Isla-Cárcel y por su apoyo a su política cultural represiva.

Y añade que en Cuba se viven momentos que "son momentos de cambio que se imponen, son momentos que todo el mundo (¿el mundo cubano o todo el mundo geográfico?) está esperando ansiosamente (¿la muerte de Castro y un cambio democrático?). Una gran parte de los cubanos estamos en eso (¿qué es eso, la espera del cambio?), siempre y cuando no sean concesiones y se pueda hacer un cambio sin vender ni negar todo lo que hemos logrado."

Como se ve, sus devaneos van y vienen, hablando de una supuesta apertura, para regresar y mandar mensajes a la dirigencia totalitaria de que no quiere que se venda ni se niegue "todo lo que hemos logrado", ¿quiénes?, ¿el pueblo cubano, el gobierno o los artistas vive bien y oportunistas como él?, ¿a qué teme, a que en el cambio le sean quitados sus privilegios, buena vida y beneficios recibidos en el castrismo?

Definitivamente no nos quedan claros los devaneos de este Milanés, no nacido en Milán, pero me recuerda a otro Milanés, José Jacinto, poeta notable del siglo XIX, a quien "una pasión imposible por su prima Isa dicen que lo llevó a la locura", por lo que algunos estudiosos dirán que a partir de 1843 padeció de una especie de idiotismo, convirtiéndose en una especie de fantasma viviente. Parece pues que la coincidencia de apellidos, nos permite pronosticar una coincidencia de destino, pues la idiotez (muy oportuna por cierto) de Pablo Milanés, hará que en caso de que los anunciados cambios (no los que quieren hacer los Castro, buscando una trasmisión de poderes que permita perpetuar su nefasto sistema) se produzcan, más temprano que tarde, hará de este oportunista y talentoso cantautor un fantasma político, del que todos cantarán su famosa canción "Yolanda" (como del otro Milanés se recitan sus poemas), pero nadie le perdonará su servilismo y complicidad con un régimen que ha aplastado los derechos elementales de todo un pueblo.  

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