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Cubaneo Cotidiano

EN EL DIA DE LOS PADRES

EN EL DIA DE LOS PADRES

Nunca pude llamar a mi padre por ese nombre, pues todavía no habían brotado las palabras entre mis labios cuando él se fue a un viaje del que nunca regresaría, o al menos no físicamente. Apenas sin tener conciencia le escuché decir cuánto me amaba, pero mis oídos no estaban preparados para entender lo que me decía.

Crecí sin entender el significado de la palabra MUERTE, para mí era algo así como un viaje a un lugar muy lejano del que algún día impreciso regresaría para estar conmigo. En mi inocencia, intenté llamar padre a alguien que soñaba con sus propios hijos, y cuando tuvo el suyo propio, ya no signifiqué lo mismo para él, aunque me enseñó a respetar esa palabra por el amor que me dio y que le dio al suyo propio.

En mis fantasías hablaba con mi padre, lo sentía cerca de mí, aferrado a la única fotografía que quedó de él, pues era tan tímido que no se dejaba fotografiar. En mis fantasías invocaba hadas madrinas y deseos por cumplir, en los que siempre pedía conocer a aquel que me dio la vida, y prometí que si mi deseo se cumplía sólo viviría para él.

Poco a poco, mi padre se fue convirtiendo en un Dios para mí, descubriendo que el Dios Creador de la vida me había sido revelado a través de mi padre, que de esa forma se me manifestaba como Dios Padre, y al tener esa certeza me consagré a EL para toda la vida, renunciando a tener mis propios hijos con el objeto de hacerme padre para todos los que no tenían o necesitaban experimentar ese sentimiento paternal.

No sé cómo algunos renuncian a experimentar el gozo de ser padres, pues la paternidad (como la maternidad) le dan verdadero sentido a la vida humana. Hoy descubro que yo no he renunciado a ser padre a pesar de mi condición, me he hecho estéril para ser fecundo, no tengo hijos propios (en clave de propiedad) pero tengo tantos hijos (en el amor) que temo no ser suficientemente padre para todos ellos. Como Abraham, he creido en las promesas que me hacen padre de muchos cuando la carne no es suficiente para engendrarlos, pero el espíritu me los engendra milagrosamente cada día.

Hoy escucho con placer esa palabra que creo me define en mi ser y que me recuerda que en este día y siempre está conmigo el recuerdo de mi padre, y así amo a mis hijos como él me amó a mí. Curiosamente, aunque no recuerdo el tono de la voz de mi padre diciéndome: -Te quiero, encontré, 45 años después, una carta de mi padre donde, un mes antes de yo nacer, confesaba cuánta ansiedad le embargaba por abrazarme, besarme y tenerme entre sus brazos; donde antes de nacer, aún en el vientre de mi madre, ya me llamaba por mi nombre y soñaba mi futuro...un futuro que espero compartir con él en la plenitud del amor.

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2 comentarios

Lady Fingers -

Con esto, confirmas cosas que por mucho tiempo sospeche de ti. Entiendo muy a fondo lo que sientes y lo comparto. Gracias por expresar con eloquencia unas ideas poco faciles de explicar, (por lo menos para mi). Le distes palabras a mi sentimientos.

hermanos....y por que no, tambien hijos! -

Muchos son los que te quieren ya como padre!
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